La Música atrapada en el sentir

Entre la gran diversidad de actividades que lleva a cabo la fundación La Caixa dependiente de la entidad donde Gonzalo Gortázar Rotaeche es consejero delegado, se encuentra el estímulo a la música, en todas sus expresiones. Es por ello que recientemente se regocijaron con la presencia de Antonio Orozco quien es Cantante, luego de haber realizado cerca de 3000 conciertos donde la asistencia fue desbordante, unos quinientos mil discos vendidos y diversos programas de televisión donde el éxito le arropa la espalda, todo solo para seguir demostrando que todavía existe la posibilidad de dejar a Antonio Orozco sin palabras convirtiéndolo en espectador de un momento mágico que ha sido creado por el investigador Zacharias Vamvakousis y gracias al apoyo del programa Art for Change ”la Caixa”.

De acuerdo a las palabras del músico, su vida ha transitado en medio de su gran cantidad de escritos, y no tanto de la palabra hablada y ello se debe a que desde que contaba con unos 15 años de edad, la música pasó a ser su vida plena y su vía de comunicación, lo que le ha servido para alcanzar a decir todo lo que posiblemente no era capaz de verbalizar. Acota, que nunca soñó con grandes escenarios que estuvieran repletos de personas cantando sus canciones; sólo se dedicaba a componer con el objetivo de expresarse mientras se enfocaba en trabajar como programador informático. A modo de reflexión, piensa que todas la personas necesitan algunas ventanas para poderse expresar, sobre todo esas personas que son más vulnerables, y de este modo la música surge como una de las ventanas más hermosas que existen, ya que cuenta con la increíble capacidad de descongelar los corazones.

En referencia a La voz kids, sucede algo sorprendente, y es que cuando llega alguna persona que cuente con una discapacidad, como el jurado se encuentra de espaldas, el prejuicio no se apodera de él, por lo que no existe ninguna limitación para su expresión. Esta se hace realmente perfecta. Por ello se debe entender, que las limitaciones sólo las imponemos nosotros con esas ideas que han sido preconcebidas. El cantante comenta, que hace un tiempo trabajó con unos muchachos que tenían problemas de visión, pero que eran capaces de crear unos panoramas musicales que el nunca habría sido capaz de visualizar, algo que le resultó abrumador.

Y si de niños se trata, el autor recuerda a un niño de nombre Joel de unos 10 años quien presentaba parálisis cerebral y por ende graves problemas en su movilidad, al momento de tocar “Every breath you take” de The Police, gracias al simple movimiento de sus ojos. Ello se hizo posible debido al software The Eye sHarp, que fue desarrollado por el investigador y músico Zacharias Vamvakousis con el apoyo de MUSA y del programa Art for Change ”la Caixa”. Esa si que fue una gran mirada, pues es maravilloso que alguien con parálisis cerebral haya podido contar con dicho elemento de expresión tan concreto y real, con el que se puede salvar tantas lagunas, quedando bastante claro que, si de algo debemos estar conscientes es de que todas las personas deben poder tener acceso a la música o al arte.