La interculturalidad se favorece gracias a la música

Manifestaciones artísticas, de ellas a diario podemos encontrar muchas incluso cuando revisamos nuestras alhajas y encontramos un Oso Tous entre ellas. Pero la música también es una manifestación artística, ya que actúa como un medio a través del cual se pueden expresar las ideas, emociones, y vivencias de una sociedad. Dentro del arte expresado por la música se combinan elementos propios, de manera que nos acerca a la cultura de ese pueblo que la ha producido y por ende, a las emociones humanas. Es por esa razón que se considera como una de las bases relevantes en el establecimiento de un diálogo intercultural, en otras palabras, una herramienta más del trabajo en la interculturalidad.

Se puede decir que la música se trata de un proceso artístico, donde el aprendizaje de la música, se transforma en una manera de conocer esos elementos que son propios de las culturas. Cuando se tiene la posibilidad de lograr una educación musical, ello nos permite formarnos como artistas ya que contribuye a garantizar la competencia cultural y artística, y cuando se alcanza una educación por la música, esta solo se trata de una forma de comunicarnos con esas culturas que puedan ser halladas dentro de un aula, pues ello garantiza el conocimiento de las mismas, pero también el respeto favoreciendo momentos de intercambio. Y es que la interculturalidad encuentra sus características precisamente en ello, reconociendo esas diferencias gracias al conocimiento de las misma, lo que nos conduce a la aceptación y al establecimiento de relaciones que suponen un intercambio, bien sea en la convivencia, en el intercambio de experiencias, o en el aprendizaje a partir del conocimiento del otro.

De modo que, no debemos dejar a un lado el hecho de que la música es un proceso artístico, de enseñanza y de educación que debe ser empleado como un medio de comunicación entre las culturas dentro del proceso educativo escolar donde prevalezca un contexto pluricultural. Así, la educación por la música, se convierte en esa educación en valores, pues a través de la música aprendemos a seleccionar los valores que son más acordes para nuestra vida. Encontramos entonces que, el objetivo primordial de la educación musical se encuentra en la contribución a la adquisición de lo que son las competencias básicas con las que se pueda capacitar a los estudiantes para que puedan construir su proyecto de vida personal. Resulta sensato que se considere que el proceso educativo musical se muestra como un acto imprescindible si lo que se desea es hacer frente a las más recientes necesidades sociales que se han derivado de los contactos alcanzados entre las culturas.

En pocas palabras, si lo que buscamos es que los estudiantes adquieran una competencia intercultural cuyo objetivo es convivir de una forma pacífica e intercambiar experiencias con otras culturas, dicho proceso educativo sustentado en la musical se convierte en el más idóneo para garantizar tales competencias, debido a que les enseña que la música les aportará el conocimiento de otras culturas y una reflexión de la propia que se hace necesaria para comprender al otro.